Concepción y otras localidades del sur provincial enfrentan un impacto severo del temporal que viene azotando a Tucumán desde hace semanas: más de 200 milímetros de lluvia en pocos días, crecida vigorosa de los ríos Chirimayo y Gastona, y evacuaciones preventivas en sectores ribereños. La intensidad de las precipitaciones obligó a las autoridades a activar operativos de emergencia, a trasladar familias y a coordinar asistencia social. Y en paralelo, puso otra vez en debate la infraestructura de drenaje urbano ante un fenómeno climático que produjo anegamientos generalizados.

El intendente de Concepción, Alejandro Molinuevo, detalló a LA GACETA que el municipio, junto con el Comité de Emergencia, trabajó durante toda la noche del lunes al martes para atender las consecuencias de dos tormentas torrenciales en pocos días. “Fue una situación difícil. Estábamos saliendo de una tormenta fuerte y nos encontramos con otra aún mayor”, explicó. Y subrayó que la cercanía de la ciudad con dos ríos de montaña multiplica el riesgo cuando ocurren intensas lluvias en la zona alta.

Vecinos de Concepción denuncian que el cierre de desagües agravó las inundaciones tras el temporal

Aunque precisó que no hubo evacuaciones masivas, Molinuevo confirmó que se trasladaron de manera preventiva familias que residían en la avenida Costanera del río Gastona y en el barrio Los Vallejos, cerca del Chirimayo. “No fueron muchas, pero había casos sensibles, con personas con discapacidad. Y la prioridad fue resguardar su integridad”, afirmó. Y contó que los evacuados fueron alojados en la escuela municipal, donde reciben asistencia y contención mientras continúa el relevamiento de daños.

Testimonios de vecinos de distintos barrios de “La Perla del Sur” dan cuenta del aumento del agua y de las dificultades para evacuar el exceso de lluvia, debido a desagües obstruidos o cerrados con el paso del tiempo. Ciudadanos del barrio Alvear relataron que el desborde de la acequia Los Méndez -que transporta agua proveniente del río Chirimayo- provocó anegamientos de hasta cuatro cuadras durante la madrugada. Y advirtieron que antiguos canales y pasos de agua que solían permitir el escurrimiento ya no funcionan como antes porque fueron tapados por cultivos, por construcciones o por ocupación de terrenos.

Temporal en la capital: 18 familias fueron alojadas en el albergue Papa Francisco

“Esto no es nuevo, pero esta vez fue mucho peor”, dijo una vecina. Otro recordó que años atrás, la lluvia corría más rápido y el suelo absorbía parte del agua: “ahora queda estancada, por la saturación y la pérdida de caminos naturales para el drenaje”. Algunos vecinos denunciaron, además, que más allá de la visita de personal municipal, no hubo un relevamiento exhaustivo de necesidades ni ayuda directa, salvo bolsas de asistencia básica.

EN CONCEPCIÓN. Un hombre asiste a un niño en silla de ruedas.

En ese contexto, se confirmó que evacuaron personas mayores, niños y vecinos con problemas de salud. Estos se encuentran alojados preventivamente en dependencias municipales, debido al peligro que representa la creciente de los ríos Gastona y Chirimayo. Las autoridades locales continúan el monitoreo constante porque el pronóstico anticipa que el escenario climáticamente inestable puede persistir durante las próximas horas.

En otras zonas

La lluvia también obligó a intervenir en otras zonas de la provincia. El intendente de Banda del Río Salí, Gonzalo Monteros, comunicó que cuatro familias quedaron en situación de emergencia a la vera del río, aunque solo una decidió trasladarse de manera preventiva a la casa de unos parientes. Destacó el trabajo preventivo conjunto con la Provincia y el uso de tecnología, como el dron de vigilancia “Ojo de Halcón”, para monitorear el cauce y los puntos críticos de la ciudad.

Monteros reprochó que la proliferación de loteos y de asentamientos irregulares en zonas inundables agrava el impacto de las lluvias; y llamó a revisar el marco legal vigente para sancionar estas prácticas (ver aparte).

En San Miguel de Tucumán, la intensidad del temporal obligó a evacuar a 18 familias -unas 70 personas- del barrio Las Piedritas -cerca de la margen del río Salí-, ante el riesgo inminente de derrumbe del terreno donde se encontraban sus viviendas.

El director de Defensa Civil del municipio, Rubén Fernández, explicó que ese operativo preventivo se realizó luego de varios días de seguimiento de la situación y por pedido de la intendenta, Rossana Chahla, cuando el riesgo fue considerado crítico.

AYUDA. Familias de Las Piedritas, en el albergue Papa Francisco, de la Capital.

En el albergue municipal Papa Francisco, donde las familias fueron alojadas, algunas de las personas afectadas contaron cómo la crecida destruyó por completo sus hogares. “En cuatro días el río se llevó nuestras casas; ayer terminó de caer la mía y me quedé sin nada”, dijo una de las afectadas. Y aunque agradeció la asistencia, expresó preocupación por el futuro. Las evacuadas también reclamaron mayor empatía y comprensión ante prejuicios sociales, subrayando que viven en esos barrios “por necesidad” y no por elección.

Las autoridades subrayaron la importancia de la coordinación entre los equipos municipales y provinciales en estos operativos, y destacaron que áreas como Salud, Educación, Deportes, y Desarrollo Social trabajan de manera articulada para ofrecer contención integral a quienes quedaron sin techo por el temporal.

La situación en Concepción y en el sur reabre la discusión sobre la necesidad de obras estructurales de fondo, que mejoren el drenaje urbano y la defensa contra crecidas; en especial, cuando las lluvias superan los niveles habituales. El intendente Molinuevo recordó que la ciudad realizó hace poco un estudio LiDAR para planificar intervenciones en barrancas con pedrones, gaviones y otras soluciones técnicas, y sostuvo que estas herramientas son esenciales para enfrentar emergencias de este tipo.

Con pronósticos que anticipan más lluvia en los próximos días, las autoridades locales y provinciales mantienen un estado de vigilancia y coordinación permanente.

AMENAZA. Camino a Villa Chicligasta podía verse cómo el agua ya estaba a pocos metros de las casas.

Defensa Civil

Los diques, en modo “atenuación de crecida”

El titular de Defensa Civil de la provincia, Ramón Imbert, sintetizó la situación hasta la tarde de ayer. “El cauce de los ríos está casi a tope; y en muchos casos, con desbordes -sobre todo, en el sudeste-. Era de esperar esto, porque la tormenta descargó de 100 mm a 130 mm en escasas horas”, indicó. Añadió que los diques hacen un manejo de atenuación de crecida: a medida de que el agua ingresa la van soltando de a poco. “Cuando se supera cierto punto se deben abrir las válvulas para mantener el nivel de seguridad; así están funcionando, debido a la extraordinaria cantidad de agua caída”, dijo. En el caso de los evacuados, destacó que aquellos que optaron por volver a sus casas -para cuidar sus pertenencias, por ejemplo- están siendo atendidos por Desarrollo Social y por otras áreas.